mayo 23rd, 2014

Espiral de fracaso / éxito, ¿en cuál estás tu?

 

Algunas veces nos encontramos en un estado de plenitud de recursos en el que no hay obstáculos que se interpongan entre nosotros y nuestros objetivos, otras veces sin embargo nos encontramos en un estado en el que los problemas parecen infranqueables, dudamos y nos cuesta iniciar acciones de cualquier índole. Pero, ¿podemos influenciar el estado en el que nos encontramos y pasar de un estado improductivo a uno en el que fluimos y producimos los resultados que buscamos?

Cuando las cosas van bien es habitual que estemos contentos, enérgicos, positivos, con determinación. Afrontamos los problemas desde una emoción más resolutiva y seguimos adelante, generando más de lo mismo. Es una espiral de éxito; haces , obtienes buenos resultados, ganas confianza y haces más y los resultados siguen mejorando. Puf!  ¡bueno, no!. Pero esto no es lo que sucede cuando las cosas no van como esperamos, la cosa cambia. Poca energía, más en la queja que en la responsabilidad o con un discurso más negativo que positivo. Los problemas se ven más grandes de lo que en realidad son y los afrontamos ya con creencias y un discurso negativo. Es una espiral de fracaso, haces, no obtienes los resultados que esperabas, pierdes en confianza y haces menos y los resultados empeoran.  Estás en una espiral negativa.  La pregunta en estas dos situaciones es  ¿por qué cuando todo va bien estamos de “fiesta” y cuando no van bien estamos de “entierro”? La respuesta esta en lo que crees con respecto a tu potencial.

Cuando estás en una espiral de éxito lo que esta ocurriendo es más o menos lo siguiente:  Tienes unos resultados, estos resultados vienen determinados por unas acciones, estas acciones vienen determinadas por tus creencias en relación a tu potencial. Cómo decía Henry Ford: “ Si crees que puedes tienes razón, si crees que no puedes también tienes razón. Bien, pues ocurre lo mismo en una espiral de fracaso solo que con malos resultados y con la creencia limitada en cuanto al potencial. Y aquí es dónde radica la diferencia sustancial, en lo que crees sobre tu potencial. Los buenos resultados alimentan la creencia de que tienes un potencial ilimitado y que puedes, los malos resultados alimentan la creencia de que tu potencial es limitado y que por tanto no puedes.  Es por esto que cuando las cosas van bien te dices cosas buenas y cuando no, te dices cosas negativas.

Ahora bien, ¿cómo puedes cambiar la dirección de la espiral?, es decir, si está yendo hacia abajo y quieres que cambie y vaya hacia arriba. Bien, pues, empieza por cuestionarte las limitaciones que te dices cuando las cosas no están yendo como esperabas. En lugar de pensar ¡esto no funciona!, ¡no voy a poder!, ¡ya lo he probado todo!, ¡no se si será posible!,  piensa de esta otra forma; ¡probaré de otra forma!, ¡otras veces he podido, esta vez también podré!, ¡es posible conseguirlo!, ¡yo puedo conseguirlo!, ¡voy a conseguirlo!.

La moraleja es que puedes elegir entre creer en tu potencial ilimitado o creer que éste es limitado. Tu eliges! La próxima vez que te encuentres con resultados que no son los que esperas en lugar de cuestionar tu potencial y utilizar un discurso negativo, piensa que un resultado no deseado  no define tu potencial, ni tan siquiera si son varios resultados no deseados. Son aprendizajes y en cualquier caso estas más preparado y por tanto con mayor potencial de crecimiento, de mejora.

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febrero 24th, 2014

Las preguntas que te haces

 

 

Las preguntas que haces/te haces, condicionan tus acciones y resultados.

Hace no demasiado tiempo concluí un proceso de coaching con un cliente. Entre sus objetivos estaba el recuperar la motivación, motivar a su equipo de trabajo, gestionar mejor el estrés y en definitiva conseguir mejores resultados. Es un emprendedor con varios negocios. Como ocurre en ocasiones en algunos procesos de Coaching el Objetivo fue cambiando, cada vez era más concreto y preciso en cuanto a lo que el cliente realmente quería. Durante el proceso acompañé al cliente desde ese estado de deseo de mejora en estos aspectos hasta que consiguió confianza, recursos, un plan de acción y empezó a conseguir resultados reales de todo esto. Fue un éxito, su éxito. Y esta mañana me llamó para comentarme una experiencia que refleja cómo el coaching tiene unos efectos duraderos y que tienen la capacidad de hacerte la vida más fácil, superarte continuamente y con satisfacción. Le pedí permiso para compartirlo y aprovecho esta entrada para hacerlo.

-De ¡no puedo dormir! a dormir como un niño.  2 preguntas.

“Cómo solía ocurrir, la pasada noche me encontré sin poder dormir, eran cercanas las 12 de la noche. Hasta las 3 de la madrugada le daba vueltas a las cosas que quiero mejorar, los problemas, las tareas pendientes, etc. Me levanté a fumar, hacía frio,…. En ese momento pensé  ¿qué estás haciendo? A estas horas, sin dormir, fumando,…. Entré al lavabo de casa, me miré al espejo y pensé, cambia las preguntas que te estas haciendo… y me pregunté ¿Qué puedes hacer mañana específicamente para solucionar estos temas? Salieron respuestas rápidas y concretas, y luego pensé ¿qué necesito para poder conseguir eso? También obtuve la respuesta, una de las cosas era DESCANSAR! Para poder hacer lo que quería hacer. Me miré al espejo con una sonrisa y me fui de nuevo a la cama. Tardé 5 segundos en dormirme. Hoy a las 12:00 del medio día ya había hecho las cosas que planteé por la noche y ahora me voy al gimnasio!”. Esto fue lo que me dijo por teléfono. Estaba eufórico de ver cómo cambiando las preguntas, el enfoque en definitiva, cambiaba todo. Le había salido de dentro y estaba muy contento.

La anécdota por si sola no sería potente si no supiese lo que había detrás. Hace solo unos meses esta noche habría acabado con él poniéndose a trabajar, a las tres de la mañana, empezando un día cansado, malhumorado,…. Como para motivar al resto! En cambio, se levantó con cuatro cosas claras que debía hacer, descansado, dentro de lo que cabe, pero sobretodo con mucha motivación y transmitiendo esta motivación a las personas con las que trabaja.  Hay otras cosas que no he comentado aquí, como el hecho que ha trabajado la responsabilidad en sus colaboradores y que están todos como el dice  “enchufados”.

Las preguntas que se hizo y que le ayudaron esa noche son las que le han estado ayudando todo este tiempo a mejorar de forma continua y a sentirse satisfecho en el camino. ¿y tu? Cual es tu discurso interno? Qué preguntas te haces cuando las cosas no van bien?  Prueba con estas preguntas y comprueba sus resultados.

Consigue Superación y Satisfacción haciendo las preguntas adecuadas.

Hablando de preguntas y respuestas no recuerdo dónde leí algo que me pareció interesante:  “No hay nada peor que tener la respuesta adecuada para la pregunta equivocada”

 

Mauro Delgado

 

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mayo 13th, 2013

¿Quieres innovar en tu empresa? Vuelve a ser un niño.

 

En torno a la idea de innovación, el cambio o el crecimiento empresarial es inmensa la cantidad de información que podemos encontrar; videos,conferencias, centenares de ejemplos de empresas que innovan. Incluso estoy seguro que muchos podríamos enumerar algunas de ellas y coincidir. Pero cual es, si lo hay, la forma en la que estas empresas innovan, ¿como lo hacen? ¿puedo yo innovar en mi empresa/sector?

En la mayoría de empresasla innovación no es un acto natural, de hecho es todo lo contrario. Las empresas fueron creadas para construir y escalar el modelo de negocio de ayer, no para descubrir el modelo de negocio de mañana. Los líderes han de gestionar dos formas distintas de operar: Por un lado una que minimiza los errores y maximiza la productividad versus otra que promueve la experimentación y maximiza el aprendizaje en el modelo de negocio de mañana. Y no es una cuestión de una o la otra, es, las dos.

Al parecer, con coraje para continuamente cuestionar el Status Quo y algunas habilidades de comportamiento y cognitivas como la observación, el networking, la experimentación y la asociación de los inputs obtenidos es posible facilitar el proceso de creación de ideas innovadoras en nuestra empresa o sector.

Se trata en realidad de desarrollar una mentalidad abierta al aprendizaje y la mejora continua, a la inteligencia colectiva y a la experimentación. Partir de creencias potenciadoras y no limitantes; todo cambia, lo que hoy es imposible mañana será posible, etc. Hacer preguntas que no se hacen habitualmente: ¿qué pasaría si mañana desapareciese la necesidad de nuestro producto/servicio? ¿Qué haríamos? Éstas podrían haber significado un futuro diferente para Sony con su Walkman hace ya años o para la industria del vinilo y ¿Qué nuevas conductas son observables en el mercado hoy? , la respuesta a esta pregunta podría ayudar a descubrir nuevas tendencias. Algo parecido habrá hecho Apple para innovar con i-tunes y ser ahora líder en un segmento en el que ni tan siquiera estaban.

Así pues, metafóricamente,  vuelve a ser el niño que eras antes. Has preguntas que nadie hace, cuestiona el Status Quo, observa lo que sucede en tu entorno y descubre nuevas formas de ver las cosas. Pregunta, debate, comenta y comparte tus observaciones con quien puedas, con quien piensa como tu, pero sobretodo con quien no lo hace para enriquecer tu perspectiva, experimenta y encuentra nexos de unión entre las partes. ¿No es esto lo que hace un niño? Cuestionar, explorar, contrastar con amigos y con todo el mundo sus descubrimientos, experimentar.

 

Mauro Delgado

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