mayo 23rd, 2014

Espiral de fracaso / éxito, ¿en cuál estás tu?

 

Algunas veces nos encontramos en un estado de plenitud de recursos en el que no hay obstáculos que se interpongan entre nosotros y nuestros objetivos, otras veces sin embargo nos encontramos en un estado en el que los problemas parecen infranqueables, dudamos y nos cuesta iniciar acciones de cualquier índole. Pero, ¿podemos influenciar el estado en el que nos encontramos y pasar de un estado improductivo a uno en el que fluimos y producimos los resultados que buscamos?

Cuando las cosas van bien es habitual que estemos contentos, enérgicos, positivos, con determinación. Afrontamos los problemas desde una emoción más resolutiva y seguimos adelante, generando más de lo mismo. Es una espiral de éxito; haces , obtienes buenos resultados, ganas confianza y haces más y los resultados siguen mejorando. Puf!  ¡bueno, no!. Pero esto no es lo que sucede cuando las cosas no van como esperamos, la cosa cambia. Poca energía, más en la queja que en la responsabilidad o con un discurso más negativo que positivo. Los problemas se ven más grandes de lo que en realidad son y los afrontamos ya con creencias y un discurso negativo. Es una espiral de fracaso, haces, no obtienes los resultados que esperabas, pierdes en confianza y haces menos y los resultados empeoran.  Estás en una espiral negativa.  La pregunta en estas dos situaciones es  ¿por qué cuando todo va bien estamos de “fiesta” y cuando no van bien estamos de “entierro”? La respuesta esta en lo que crees con respecto a tu potencial.

Cuando estás en una espiral de éxito lo que esta ocurriendo es más o menos lo siguiente:  Tienes unos resultados, estos resultados vienen determinados por unas acciones, estas acciones vienen determinadas por tus creencias en relación a tu potencial. Cómo decía Henry Ford: “ Si crees que puedes tienes razón, si crees que no puedes también tienes razón. Bien, pues ocurre lo mismo en una espiral de fracaso solo que con malos resultados y con la creencia limitada en cuanto al potencial. Y aquí es dónde radica la diferencia sustancial, en lo que crees sobre tu potencial. Los buenos resultados alimentan la creencia de que tienes un potencial ilimitado y que puedes, los malos resultados alimentan la creencia de que tu potencial es limitado y que por tanto no puedes.  Es por esto que cuando las cosas van bien te dices cosas buenas y cuando no, te dices cosas negativas.

Ahora bien, ¿cómo puedes cambiar la dirección de la espiral?, es decir, si está yendo hacia abajo y quieres que cambie y vaya hacia arriba. Bien, pues, empieza por cuestionarte las limitaciones que te dices cuando las cosas no están yendo como esperabas. En lugar de pensar ¡esto no funciona!, ¡no voy a poder!, ¡ya lo he probado todo!, ¡no se si será posible!,  piensa de esta otra forma; ¡probaré de otra forma!, ¡otras veces he podido, esta vez también podré!, ¡es posible conseguirlo!, ¡yo puedo conseguirlo!, ¡voy a conseguirlo!.

La moraleja es que puedes elegir entre creer en tu potencial ilimitado o creer que éste es limitado. Tu eliges! La próxima vez que te encuentres con resultados que no son los que esperas en lugar de cuestionar tu potencial y utilizar un discurso negativo, piensa que un resultado no deseado  no define tu potencial, ni tan siquiera si son varios resultados no deseados. Son aprendizajes y en cualquier caso estas más preparado y por tanto con mayor potencial de crecimiento, de mejora.

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abril 3rd, 2014

Conquista la mente y los corazones de tu equipo!

 

 

¿estás capitalizando el talento de tu gente?

Si los miembros de tu equipo no están utilizando todos sus talentos para contribuir a los objetivos de tu organización y a conseguir resultados de alto rendimiento, lee lo que viene a continuación.

Son ya innumerables las pruebas que demuestran que el Coaching es, sin duda, una de las herramientas más potentes para conseguir el enunciado. Liderando como un coach significa dejar atrás la idea tradicional del liderazgo como una estrategia de control desde la distancia según un plan de acciones predeterminado. En tiempos de cambios rápidos y continuos con niveles altos de complejidad e incerteza los lideres no pueden contar con controlar lo que sucede. La información y la toma de decisiones ocurren sin que lo veas, los planes se han de adaptar constantemente a condiciones cambiantes, etc.

Partiendo de esta base el rol del liderazgo cambia a uno en dónde el líder define la visión y trabaja de forma individualizada en el desarrollo y aprendizaje de los miembros del equipo para que puedan actuar de forma independiente sin dejar de estar alineados con los objetivos de la organización. El líder se convierte en un “coach”.

El rol del liderazgo se sustenta más que nunca en encontrar un equilibrio entre factores externos como la estrategia, las prioridades y los resultados y factores internos como los valores, el ¿para qué? De lo que hacemos y el autoconocimiento, para dar sentido a todo. Pero  ¿cómo puedes tú incrementar tus habilidades como líder-coach? Primero, te has de mirar a ti mismo como líder. El coaching ocurre de dentro hacia fuera. Debes saber como eres percibido por los demás, reconocer tus fortalezas y áreas de mejora y aprender y desarrollarte antes de empezar a ayudar a otros a que hagan lo mismo. Debes ser un modelo de lo que quieres ver en otros.

Céntrate particularmente en tus competencias en inteligencia emocional, habilidades muy importantes en coaching. ¿eres bueno escuchando? ¿Haces más preguntas que das respuestas? ¿Tienes paciencia con los problemas de los miembros de tu equipo o saltas a solucionarlos antes incluso de escuchar toda la historia? ¿Das feedback de forma regular a los miembros de tu equipo para dar soporte a su desarrollo continuo? ¿Cómo actúas ante el conflicto? ¿Lo confrontas o lo escondes debajo de la mesa?  Crea tu propio plan de desarrollo para aprovechar tus fortalezas y trabajar en algunas de tus áreas de mejora.

Una vez tienes tu propio plan de desarrollo personal estas en posición para empezar a trabajar con tu equipo para desarrollar planes similares para ellos. Aunque parece simple, y lo es, la cuestión es tener la disciplina necesaria, perseverar y no perder la visión clara de los beneficios de todo esto. Algo no tan fácil con las agendas y el día a día que caracteriza a los lideres de hoy en día. Bien, dos pequeñas cosas que puedes empezar a hacer desde hoy para mejorar tus habilidades de Coach:

ESCUCHA- No es lo mismo oír que escuchar. En tus próximas conversaciones céntrate realmente en escuchar lo que se dice, has preguntas y recapitula para asegurarte que estás entendiendo el mensaje que te están intentando transmitir.

No saltes a dar soluciones y presta atención al lenguaje corporal.

PROPORCIONA FEEDBACK POSITIVO- reconoce el valor en las otras personas, déjales saber aquello que aprecias en ellas. Da un reconocimiento sincero en cada oportunidad que tengas.

Estas técnicas de coaching parecen más fáciles de conseguir de lo que son, pero si consigues convertirlas en un hábito verás que los resultados merecen la pena.

Si quieres más información sobre cómo convertirte en un líder-coach te recomiendo que veas la información en el link a continuación.

http://coachingvitae.com/public/cursos/liderando.pdf 

Mauro Delgado

 

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marzo 11th, 2014

¿Pasión o compasión?

“La vida no entiende de intenciones, sólo de acciones. Si actúas, lo consigues; si no actúas, no. Punto”.

Esta frase extraída del libro Jugar con el corazón de Xesco Espar resonó en mi interior al leerla. De eso va la vida, de actuar.

A menudo, inmiscuidos como estamos en la superficialidad del día a día, nos olvidamos de lo efímera que es la vida. Hoy no voy a plantearme un cambio de profesión o si soy feliz tal como estoy viviendo, si me apasiona la vida que llevo, porque tengo que acabar de redactar el informe que me ha pedido el cliente, luego hay que llevar a mi hijo al dentista y de vuelta pasaré por el súper para hacer la compra de la semana. ¡Ah! ¿Qué no te parecen superficiales este tipo de cosas? Pues llámale cuestiones prácticas, pero no fundamentales. ¿O alguien se imagina en su lecho de muerte pensando que debería haber hecho mejor la lista del súper o haber arreglado los dientes de su hijo o haberle puesto más ganas a la redacción de aquel informe? ¡No! Imagínate en tu lecho de muerte ¿qué tipo de reflexiones te vendrían a la cabeza?

Vale, pues si sigues viviendo en la superficialidad, después no te quejes cuando te reúnas con los amigos para comentarles lo injusta que es la vida, cómo te machaca el jefe, lo horrible que ha sido la semana, la falta de muestras de cariño de tu pareja, o la monotonía de tu trabajo. Ya lo sé, somos humanos, todos caemos, aunque algunos mucho más que otros, pero lo importante no es no hacerlo sino conseguir salir cuanto antes de la queja y ACTUAR.

Dejar de un lado el “pobre de mí” requiere valentía, sí, pero aporta muchos beneficios y satisfacción. Aunque a veces, hace falta aprender a relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo de otra manera. No buscaremos ya la compasión, ni la nuestra ni la de los demás. Se trata de vivir la vida con pasión. Y quizá ése es el “único” cambio que necesites dar para que todo cambie. No es cuestión a veces de cambiar el entorno, el trabajo, etc. Cambia tú y cambiará el entorno.

Mis palabras pueden parecer frívolas y algunos estarán pensando que no es tan fácil cambiar. Nadie dice que sea fácil, pero es tu elección. Incluso en casos extremos, personas que han perdido a un hijo o con enfermedades graves, o que han quedado en una silla de ruedas para toda la vida. La vida está llena de ejemplos admirables de personas que incluso en las situaciones más difíciles llevan vidas más ricas y felices que otras personas que aparentemente lo tendrían todo para llevar la vida que quisieran. Es cuestión de ACTITUD. De ponerle pasión, en vez de compasión.

La próxima vez que te sorprendas quejándote o compadeciéndote de ti mismo pregúntate ¿qué parte de responsabilidad tengo yo en todo esto? ¿qué podría cambiar? Y después HAZLO. Conozco muchas personas que se pasan la vida haciendo planes de lo que harían si pudieran cambiar, incluso explicándolos a los cuatro vientos. Pues los planes no sirven de nada si no se ejecutan. Si no, volvamos de nuevo a esa imagen de nuestro lecho de muerte, ¿de qué sirvieron todos esos planes que no llevaste a cabo? Elige una vida y vívela. Y si no te gusta, lucha por cambiar aquello que no te guste. ¡Tú decides! ¿Qué guión quieres para tu vida?

¡Te deseo una feliz vida!

Olga Villacañas

 

 

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febrero 24th, 2014

Las preguntas que te haces

 

 

Las preguntas que haces/te haces, condicionan tus acciones y resultados.

Hace no demasiado tiempo concluí un proceso de coaching con un cliente. Entre sus objetivos estaba el recuperar la motivación, motivar a su equipo de trabajo, gestionar mejor el estrés y en definitiva conseguir mejores resultados. Es un emprendedor con varios negocios. Como ocurre en ocasiones en algunos procesos de Coaching el Objetivo fue cambiando, cada vez era más concreto y preciso en cuanto a lo que el cliente realmente quería. Durante el proceso acompañé al cliente desde ese estado de deseo de mejora en estos aspectos hasta que consiguió confianza, recursos, un plan de acción y empezó a conseguir resultados reales de todo esto. Fue un éxito, su éxito. Y esta mañana me llamó para comentarme una experiencia que refleja cómo el coaching tiene unos efectos duraderos y que tienen la capacidad de hacerte la vida más fácil, superarte continuamente y con satisfacción. Le pedí permiso para compartirlo y aprovecho esta entrada para hacerlo.

-De ¡no puedo dormir! a dormir como un niño.  2 preguntas.

“Cómo solía ocurrir, la pasada noche me encontré sin poder dormir, eran cercanas las 12 de la noche. Hasta las 3 de la madrugada le daba vueltas a las cosas que quiero mejorar, los problemas, las tareas pendientes, etc. Me levanté a fumar, hacía frio,…. En ese momento pensé  ¿qué estás haciendo? A estas horas, sin dormir, fumando,…. Entré al lavabo de casa, me miré al espejo y pensé, cambia las preguntas que te estas haciendo… y me pregunté ¿Qué puedes hacer mañana específicamente para solucionar estos temas? Salieron respuestas rápidas y concretas, y luego pensé ¿qué necesito para poder conseguir eso? También obtuve la respuesta, una de las cosas era DESCANSAR! Para poder hacer lo que quería hacer. Me miré al espejo con una sonrisa y me fui de nuevo a la cama. Tardé 5 segundos en dormirme. Hoy a las 12:00 del medio día ya había hecho las cosas que planteé por la noche y ahora me voy al gimnasio!”. Esto fue lo que me dijo por teléfono. Estaba eufórico de ver cómo cambiando las preguntas, el enfoque en definitiva, cambiaba todo. Le había salido de dentro y estaba muy contento.

La anécdota por si sola no sería potente si no supiese lo que había detrás. Hace solo unos meses esta noche habría acabado con él poniéndose a trabajar, a las tres de la mañana, empezando un día cansado, malhumorado,…. Como para motivar al resto! En cambio, se levantó con cuatro cosas claras que debía hacer, descansado, dentro de lo que cabe, pero sobretodo con mucha motivación y transmitiendo esta motivación a las personas con las que trabaja.  Hay otras cosas que no he comentado aquí, como el hecho que ha trabajado la responsabilidad en sus colaboradores y que están todos como el dice  “enchufados”.

Las preguntas que se hizo y que le ayudaron esa noche son las que le han estado ayudando todo este tiempo a mejorar de forma continua y a sentirse satisfecho en el camino. ¿y tu? Cual es tu discurso interno? Qué preguntas te haces cuando las cosas no van bien?  Prueba con estas preguntas y comprueba sus resultados.

Consigue Superación y Satisfacción haciendo las preguntas adecuadas.

Hablando de preguntas y respuestas no recuerdo dónde leí algo que me pareció interesante:  “No hay nada peor que tener la respuesta adecuada para la pregunta equivocada”

 

Mauro Delgado

 

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enero 14th, 2014

¿Quién eres?

Hace ya bastantes años me realizaron esta pregunta. A pesar de que siempre me he considerado una persona con un fuerte grado de introspección y siempre he intentado vivir de manera consciente, la respuesta que surgió de mí en ese momento fue la explicación de mi currículum profesional.

Poco después escuché el cuento de Anthony de Mello que acompaño a continuación:

Una mujer estaba agonizando. De pronto tuvo la sensación que era llevada al cielo y presentada ante el Tribunal.
-¿Quién eres? -dijo una Voz.
-Soy la mujer del alcalde -respondió ella.

-Te he preguntado quién eres, no con quién estás casada.
-Soy la madre de cuatro hijos.

-Te he preguntado quién eres, no cuántos hijos tienes.
-Soy una maestra de escuela.

-Te he preguntado quién eres, no cuál es tu profesión.
Y así sucesivamente. Respondiera lo que respondiera, no aparecía dar una respuesta satisfactoria a la pregunta ¿quién eres?

-Soy una cristiana.
-No he preguntado cuál es tu religión, sino ¿quién eres?

No consiguió pasar el examen y fue enviada nuevamente a la tierra. Cuando se recuperó de su enfermedad, tomó la determinación de averiguar quién era. Y todo fue diferente.

Contestar a esta pregunta requiere de apertura para la introspección y el auto-conocimiento y de coraje para enfrentarnos a nuestra propia respuesta.

Muchas veces creemos definirnos por nuestras acciones, por la dedicación que le damos a nuestro trabajo, por con quién nos relacionamos. Pero si quitamos nuestras relaciones, profesión, hobbies, pertenencias, etc. aún hay algo que nos define, es nuestra esencia. Aquello que nos acompaña hagamos lo que hagamos, vivamos con quién vivamos. Es lo que define nuestro ser y es la parte que nos hace únicos y maravillosos.

A menudo intentamos arreglar nuestros problemas cambiando nuestras relaciones, cambiando de casa o de ciudad, o de trabajo. Estos cambios pueden ser beneficiosos, pero si no van acompañados de un reajuste interno, en nuestra esencia, en aquello que no nos acaba de funcionar bien, ya sea nuestra humildad, nuestra resiliencia, nuestro coraje, nuestra disposición a amar al prójimo, etc… tarde o temprano volverán a surgir los mismos problemas de fondo con diferente forma.

No se trata de qué haces, si no de quién eres.

Olga Villacañas

 

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enero 8th, 2014

la carta a los reyes

 

En la primera semana del año coinciden dos fenómenos:

Por una parte, niños/as y no tan niños/as se afanan en entregar esas cartas en las que explican lo buenos que han sido y los regalos que les gustaría recibir: juguetes, ropa, libros, etc.

Por otra parte, la carta a los reyes se ha convertido en una expresión que significa algo así como ¿qué es todo lo que podrías pedir?. Y en estas fechas, los “ya no tan niños/as” hacemos nuestra particular carta a los reyes que incluye todo lo que le podríamos pedir a este año que empieza.

 

 

A menudo nuestras peticiones son en forma de resultados: quiero ganar mucho dinero, un ascenso, encontrar un trabajo, etc. Me gustaría sugerir que estas peticiones fuesen en forma de recursos, es decir, ¿qué necesitas para ganar mucho dinero, obtener un ascenso o encontrar un trabajo? Y puestos a pedir algunos recursos, ¿cuál es el oro, el incienso y la mirra que podemos pedir a los reyes?.

En mi caso, le pido a los reyes…

Ilusión, para creer que mis deseos son posibles.

Fe, para creer que puedo llegar un poco más allá de lo que parece razonable.

Voluntad, esa fuerza que me ayudará a salir de mi zona de confort, para hacer aquello que me incomoda y que sin embargo, me hace crecer.

Confianza, en mí mismo, en mis capacidades; en aquellos que me acompañan, que comparten mi camino y compartirán mi destino.

Humildad, para aprender de mis errores, de los demás, de las circunstancias.

Tenacidad, perseverancia, resiliencia, para reponerme ante las dificultades que con toda seguridad hallaré en el camino.

Responsabilidad, para tener presente en todo momento que depende de mí, incluso aquello que viene dado, depende de mí cómo lo quiero vivir.

Sentido del humor, para ser capaz de reírme de mí mismo y de mis circunstancias, para recordar que a veces damos demasiada importancia a las cosas, a nuestros deseos, a nosotros mismos.

Si estás leyendo esto ya eres un poco mayor para creer en los reyes, así que permíteme recordar una creencia fundamental de todo coach: “Todos tenemos potencialmente los recursos necesarios para lograr nuestros objetivos”. Es cuestión de encontrarlos en tu interior o activarlos, recuerda que eres completo/a, como una semilla, tienes todo lo necesario para superarte, crecer, y alcanzar la satisfacción, convirtiéndote en un hermoso árbol.

 

Javier Ursua Bayona

 

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diciembre 28th, 2013

JOB=PLAY Superación y Satisfacción de la mano

 

Son muchas las ocasiones en las que oigo a personas quejarse por que es lunes, porque están sin energía, porque el trabajo “es un rollo”, que cambiarían de trabajo mañana si pudiesen, lo que harán cuando se jubilen, pensando a 20, 30, 40 años vista… y vuelta al trabajo.  En esas situaciones veo claro que estas personas no disfrutan de su trabajo. ¿Acaso nos hemos acostumbrado socialmente a oír, leer y ver en otras personas que trabajar es un sinónimo de sufrimiento, de no disfrutar, de una obligación y un coste doloroso para poder vivir? El grado de negatividad asociado a tu trabajo depende mucho en la medida en la que tengas asociados aspectos que están alineados con tus principios y valores o no mientras trabajas. Si te sientes de alguna forma identificado con esta situación es bueno saber que algo se puede hacer, se puede vivir mejor tu experiencia laboral.

Un amigo me comentaba hace ya unos años “yo hice el aeropuerto de Barcelona y la Ronde de Dalt!”. En realidad tenía una maquina excavadora y le subcontrataron para abrir zanjas donde era necesario. Pero que sensación más distinta no?  Me lo imagino levantándose por la mañana pensando “me voy a abrir más zanjas, otra vez!” o “me voy a continuar construyendo la Ronda de Dalt!”. El ejemplo me sirve para evidenciar el efecto que tienen las asociaciones que hacemos sobre nuestro trabajo en nuestra actitud y por ende en cómo vivimos lo que hacemos.  Javier, uno de mis socios utiliza el ejemplo de un trabajador en una cadena de montaje cuyo trabajo consiste en apretar tuercas y lo que el dice es que construye trenes.

Steven Covey dice que una empresa o una persona pueden encontrar seguridad y certeza, al parecer valores muy comunes, de dos formas distintas. En los procedimientos, es decir, en lo que se hace o en los principios y valores.  Los procedimientos van cambiando, pero los valores no. Por eso quiero poner énfasis en los principios y valores. ¿Cuáles son los tuyos? Y de que forma puedes encontrar sentido a lo que haces hoy y descubrir cómo puedes enriquecer aún mas esta experiencia. Puede que ya estés haciendo algo que tiene mucho sentido para ti y no lo estés aprovechando al máximo. No pienses en el porqué de lo que estas haciendo sino en el para qué de lo que vas a hacer. ¿a dónde te lleva? No lo que vas a conseguir sino en la persona que te quieres convertir.

Puedes hacer un ejercicio de detección de valores, los tuyos. Trabajarlos y alinear tu actuación con esos valores. Contáctanos si quieres realizar el ejercicio. Dar un sentido mayor aporta satisfacción a lo que hacemos. Es una forma de hacer verdad el enunciado. Work= Play. Además facilitará que trabajes con el binomio Superación y Satisfacción, indispensable unión para vivir la vida laboral y personal con mayor plenitud.

 

Mauro Delgado

 

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noviembre 29th, 2013

aprender del pasado

Confucio dijo: “estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro”. Me gusta pensar que con “pronosticar” se refiere a construir el futuro que quieres y que te permita alcanzar la satisfacción.

El pasado puede ser un poderoso recurso o una poderosa ancla que no nos permite avanzar. Se suele decir que el ser humano es el único animal capaz de tropezar tres veces en la misma piedra, a menudo pienso que es el único animal que es capaz de tropezar sistemáticamente y durante toda su vida en la misma piedra.

Cuando no conseguimos avanzar, cuando la historia se repite una y otra vez, como le sucede al personaje de Bill Murray con el día de la marmota en la película “Atrapado en el tiempo” (1993), quizá deberíamos aprender algo del pasado.

Me gustaría compartir algunas pistas que nos permitan aprender a aprender del pasado de modo que podamos superarnos y construir el futuro que queremos.

Podemos empezar por preguntarnos ¿qué quiero cambiar o mejorar?. Hay otras maneras de plantear esta pregunta: ¿qué me está faltando, o sobrando? ¿qué resultados estoy obteniendo en un determinado ámbito?.

A continuación un paso importante, si bien es cierto que puede haber unas circunstancias dadas, de algún modo hemos contribuido a crear esta situación que queremos cambiar o mejorar, estos resultados. La pregunta es ¿qué he hecho o qué he dejado de hacer para que esto sea así?

Este es un momento decisivo, se ha creado una conversación, un diálogo en tu interior y este puede quedarse anclado en el problema u orientarse hacia la solución. ¿Cómo avanzar hacia la solución? Einstein dijo: “si pretendes resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Luego la pregunta es ¿qué puedo hacer diferente o que no haya hecho antes? El ser humano tiene dos capacidades que le permiten cambiar las cosas, Aprendizaje e Innovación. Ahora que tienes una idea de lo que puedes hacer diferente o nuevo puede pasar que sientas una enorme energía que te ayude a poner en marcha estas ideas o que una misteriosa fuerza te mantenga atrapado/a, te impida poner en práctica estas ideas, te lleve a hacer lo de siempre, y claro, obtener lo de siempre. Entonces como dijo el propio Confucio “si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, estás peor que antes”. Esto no es del todo cierto, si es cierto que genera una sensación agridulce y/o cierta frustración pero los pasos que hemos dado nos permitirán continuar avanzando. Precisamente en esto consiste el coaching, en aprender cómo desbloquear esta situación. Para ello nos será muy útil tomar conciencia de las emociones que están inhibiendo las acciones que quiero poner en marcha o provocando las acciones que quiero dejar atrás ¿qué sientes en relación a esas acciones?. Para poder cambiar estas emociones demos un paso más y preguntémonos ¿qué ideas y pensamientos están produciendo estas emociones? Son ideas y pensamientos que obviamente no te están sirviendo, motivo suficiente para cuestionárselos ¿estás dispuesto/a a hacerlo? ¿qué otros pensamientos podrían sustituir a los anteriores e impulsarte? Construye una nueva perspectiva, genera así nuevas emociones que impulsen las acciones que te permitirán superarte, construir un nuevo futuro.

 

Es muy incómodo sentir que no avanzamos, que nos quedamos atrapados en el tiempo, puede convertirse en una pesadilla como la que vive el personaje de Bill Murray, espero que estas pistas, estas preguntas, te sirvan para aprender de tu pasado, superarte, construir el futuro que deseas y alcanzar la satisfacción.

Javier Ursua Bayona

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noviembre 8th, 2013

permítame incomodarle

Artículo publicado en la revista de AEDIPE Catalunya (Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas), número 32, septiembre 2013, página 21.

Quisiera aprovechar estas líneas para sugerir un objetivo en el ámbito del gran reto que supone el desarrollo del coaching, reto que compartimos los coaches y todos los profesionales implicados en el desarrollo de personas.

Esto no significa que podamos dar por cumplidos objetivos en los que hemos estado trabajando, por ejemplo:

Seguiremos trabajando para dar a conocer el coaching, pues por sorprendente que nos parezca a los que nos toca de cerca, aun hay muchísimas personas que no tienen ni una idea aproximada de lo que es y entre los que sí tienen una idea de qué es coaching, ésta es en la mayoría de los casos aproximada, una vaga idea.

También seguiremos trabajando para situar el coaching como un medio útil, eficaz y eficiente  para lograr el desarrollo de las personas, una disciplina, un conjunto de herramientas, como le queramos llamar, pero siempre orientado a la acción y a los resultados, que produce una transformación evidente.

 

En este gran reto que supone el desarrollo del coaching seguiremos trabajando por estos objetivos y me voy a permitir señalar uno más, creo que es necesario generar o fomentar una cultura del desarrollo continuo, una cultura en la que las personas siempre estén dispuestas a crecer, cambiar, recibir feedback, romper patrones, actuar de modo diferente, ser desafiados, aprender y desaprender, comprometerse con su propio desarrollo.

Trataré de ilustrar esta necesidad con ejemplos, casos reales que encontramos con demasiada facilidad. Afortunadamente para los que vivimos del coaching hemos avanzado mucho en los dos primeros objetivos referidos con anterioridad, muchas organizaciones y sus profesionales del ámbito del desarrollo de personas no sólo conocen muy bien el coaching sino que además creen profundamente en su utilidad y en sus posibilidades, sin embargo encontramos un nuevo desafío, la voluntad de algunas personas para trabajar por su propio desarrollo. Algunos ejemplos:

 

1.- El Director del departamento, que como la mayoría en estos tiempos atraviesa dificultades, decide invertir en el desarrollo de los miembros de su equipo y decide hacerlo a través de procesos de coaching, procesos cuyo objetivo marcarán los propios participantes, los coachees. La mayoría lo interpreta como una oportunidad, un premio, lo aprovecha y logra cambiar algunos aspectos que suponen una mejora significativa en sus resultados y en su bienestar. Sin embargo nos encontramos también con el tipo que trata de escaquearse o “pasar de puntillas” por el proceso, algo totalmente imposible ya que podemos fingir escuchar en un seminario pero no podemos fingir nuestro compromiso en un proceso de coaching, antes o después los resultados hablan por sí mismos. No me extenderé explicando como se resuelve este caso, simplemente quiero llamar la atención sobre el hecho: se conoce el coaching, se cree en él y se dispone de los recursos pero falta lo más importante, la voluntad de cambiar o mejorar del “interesado”, el coachee.

 

2.- En otro caso el Director nos contrata para aplicar a su equipo una herramienta para el desarrollo que entre otras cosas facilita el auto-conocimiento. Aplicamos un cuestionario y en una sesión individual entregamos un informe que interpretamos conjuntamente. A través del informe surgen algunas áreas de mejora, sugerencias para el desarrollo, etc. Uno de los participantes me transmitió que prefería no trabajarse esos aspectos en aquel momento. Tiempo atrás había tenido un proceso de coaching con uno de mis socios por iniciativa propia, el proceso de coaching le sirvió para solucionar una situación y ahora que estaba bien no quería “remover”. Es un caso distinto al anterior, se trata de una persona con interés en su desarrollo y experiencia de primera mano en las posibilidades del coaching, ¿qué sucede?. En mi opinión tiene que ver con algo de lo que hablaré a continuación y que está relacionado con la incomodidad asociada al desarrollo. Pero antes un último ejemplo.

 

3.- Varios de nuestros clientes, organizaciones que conocen el coaching, creen en él, y de hecho lo ponen en práctica habitualmente, utilizan herramientas de feedback 360º para sus directivos y mandos intermedios. Las organizaciones acostumbran a ofrecer a los participantes la posibilidad de trabajar con un coach para implementar un plan de acción a partir de sus resultados en el feedback 360º, es voluntario, una buena parte lo aprovecha, quizá la mayoría, pero sigue habiendo una parte que no lo hace ¿qué sucede?. Veámoslo, tengo una teoría sobre la causa e incluso una propuesta para la solución.

 

En el ámbito del desarrollo de personas solemos decir que éste se encuentra fuera de la “zona de confort”, es decir que consiste en hacer o dejar de hacer algo de forma que nos sentimos incómodos. Ya lo decía Einstein, si pretendes resultados distintos no hagas siempre lo mismo. Nuestro desarrollo pasa por cambiar, por hacer algo nuevo o diferente, y esto a menudo nos hace sentir incómodos. Además en coaching para que podamos actuar de modo diferente entendemos que a menudo es necesario sentirse de forma diferente, lo que  nos lleva a poner atención en las emociones y esto por sí solo ya suele ser incómodo para muchas personas. Por si fuese poco, para sentir de forma diferente será necesario pensar de forma diferente y en última instancia observar la realidad de forma diferente. Para lograr esto el coach podría desafiar nuestra cultura, valores, creencias, intereses, necesidades, suposiciones, etc. Y efectivamente, esto también puede resultar incómodo.

 

Es cierto que algunas importantes competencias del coach consisten en acompañar, “empoderar” o “sostener” a su cliente pero esto no le libra totalmente de “sufrir” cierta incomodidad. De hecho incomodar también forma parte, por definición, del trabajo del coach y lo hace de formas diversas. El coach acostumbra a hacer “incómodas preguntas” como aquellas que nos sitúan como responsables de lo que nos ocurre “¿de qué manera contribuyes a que esto sea así?”, o aquellas que nos invitan a actuar “¿qué vas a hacer con esto?”, o las que nos obligan a seguir esforzándonos “¿y qué más?”.

 

En ocasiones el coach guarda “incómodos silencios”, esos que nos dicen que “no nos compra la historia” o que nos desafían para ir más allá.

 

A veces el coach nos ofrece feedback o nos invita a pedirlo a nuestro alrededor, esto nos ayuda a “mirarnos en el espejo” y no siempre nos gusta lo que vemos. Ah, esto también incomoda.

 

A través de éstas y otras herramientas en un proceso de coaching algo seguro es que tomaremos conciencia de algunas cuestiones que antes nos pasaban inadvertidas y definitivamente esto resulta incómodo. Tal como señalaba el escritor Pío Baroja existe una relación entre la ignorancia y la felicidad. Por eso a veces preferimos vivir en la ignorancia, no saber, no ser conscientes. No fue el único en relacionar estos términos, “la felicidad está en la ignorancia” según el filósofo Giacomo Leopardi.

A los coaches nos gusta la pregunta ¿para qué?, apliquémosla a los casos antes descritos, en lugar de preguntarnos por qué esas personas no quieren un proceso, unas sesiones o una sesión de coaching, preguntémonos para qué no lo quieren. Eluden su desarrollo en general y/o el coaching en particular para evitar la incomodidad. Incomodidad que supone sentirme responsable de lo que me pasa, la necesidad de cambiar, de actuar de modo diferente, de prestar atención a mis emociones, desafiar mi forma de pensar, mirarme al espejo y tomar conciencia de determinadas cuestiones.

 

Efectivamente sucede que en ocasiones la conciencia incomoda y sin embargo la conciencia da poder. “Puedo controlar aquello de lo que soy consciente, aquello de lo que no soy consciente me controla a mí. La conciencia me da poder”, en palabras del coach John Whitmore.

 

No olvidemos lo más importante, finalmente todas estas circunstancias que al principio resultan incómodas poco a poco dejan de serlo, las aceptamos, las trabajamos y empezamos a sentirnos cómodos con ellas. Cuando esto sucede hemos ampliado nuestra zona de confort -hemos crecido, nos hemos desarrollado- aunque claro, primero hemos tenido que decidir dar el paso y salir de ella.

 

Para tener esto presente y recordar que todo esto merece la pena en mi opinión es necesario desarrollar la cultura del desarrollo continuo, una cultura en la que se vea el desarrollo no como un destino sino como un camino, una cultura con espacio para la humildad y la vulnerabilidad necesarias para querer seguir mejorando siempre. Una cultura que permite en el medio o largo plazo acostumbrarse y aprender algo paradójico, aprender a “sentirme cómodo/a con mi incomodidad”.

 

Acabo con una petición, en nombre también de mis socios y colegas de profesión: ¡Permítame incomodarle!

 

Javier Ursua Bayona

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octubre 20th, 2013

Progreso continuo en 4 pasos, ¡sé más fuerte que las circunstancias!

Durante la última semana he estado inmerso en la lectura de diferentes libros, he visto diferentes vídeos y he escuchado algunos programas en audio, todos relacionados con lo que me apasiona, el desarrollo de las personas. Y ésta mañana atando varios de los temas que más me han gustado, se me ocurrieron algunas citas y preguntas que resumen, a mi modo de ver, algunos aspectos básicos y necesarios para la superación y desarrollo personal continuos. Los comparto con vosotros.

DEFINE LO QUE QUIERES, no lo que no quieres.

¿Sabes con claridad lo que quieres? es más habitual tener claro lo que no quieres y no saber con exactitud que es lo que de verdad quieres. Si no sabes a dónde vas cualquier camino es bueno, eso sí, tu destino será totalmente aleatorio. Sabiendo lo que quieres los resultados no dejan de ser inesperados, pero sabes en todo momento si vas por buen camino o si necesitas rectificar el rumbo y a largo plazo estarás mucho más cerca de tus objetivos que no sin saber lo que buscabas desde un principio.

CREENCIAS Y ACCIÓN

“TANTO SI CREES QUE PUEDES COMO SI NO, TIENES RAZÓN” Henry Ford

Algunas veces “compramos” limitaciones psicológicas y no somos conscientes de cuanto nos afectan. Es cierto que actualmente la situación es difícil, que no se puede hacer nada, que hay crisis! Y también es cierto que es una época de oportunidades, que es momento de innovar, de dar un paso al frente y que se puede, que hay ejemplos de personas y empresas que lo están haciendo. La cuestión es, ¿cuál de estas dos creencias te beneficia más para alcanzar el objetivo que buscas? Intenta realmente experimentar el tipo de acciones que estas dispuesto a realizar con una creencia y con la otra. Creencias que limitan tu actuación no te llevaran lejos, creencias que la potencian te llevarán a lo que buscas.  Y actúa! El conocimiento sin acción no vale nada.

SÉ FLEXIBLE

¿ RECUERDAS CÓMO APRENDISTE A CAMINAR?

Lo intentabas y caías una y otra vez, pero cada vez te levantabas mejor, persistiendo y mejorando cada vez hasta que lo conseguiste… te suena?  Y piensa si no es con esta fórmula que has conseguido otras cosas en tu vida. Muy posiblemente ni hayas sido consciente de ello. Piensa en una ocasión en la que conseguiste un objetivo que buscabas y reflexiona sobre el método que seguiste para conseguirlo. Acción, adaptación, persistencia,… vuelve a hacerlo, a partir de ahora de forma consciente y continua.

PREMIA TUS CONDUCTAS- ENSEÑA A TU CEREBRO EL CAMINO…

Cuando hagas algo que sabes que te acerca a tu objetivo, celébralo!  Esa sensación de logro, por pequeña que ésta sea, irá condicionando tu conducta para buscar más de lo mismo. Nuestro cerebro esta programado para buscar fuentes de placer y evitar las fuentes de “dolor” en todo lo que hacemos. Al celebrar lo que de forma consciente sabes que te acerca a tus objetivos tu subconsciente empieza a distinguirlo y empezará a colaborar con tu parte más consciente para conseguir lo que de verdad quieres.

Así es que, define tus objetivos, revisa tus creencias limitantes y sustitúyelas por unas potenciadoras y actúa,  acepta el cambio como parte del juego y adapta tu mentalidad y conducta a las nuevas circunstancias. Piensa que ya tienes los recursos necesarios para actuar, adaptarte y persistir… como cuando empezaste a caminar y por último celebra tus éxitos y disfruta del camino.

“la felicidad no es un destino, es un camino”

Mauro Delgado

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