junio 5th, 2014

asertividad

¿Te cuesta decir no? ¿te han pedido que no subas la voz? ¿te empequeñeces ante algunas personas? ¿piensas que se están aprovechando de ti? ¿alguna vez te han llamado manipulador/a? Estas y otras muchas cuestiones similares tienen que ver con la forma de relacionarnos con los demás, con la forma en que nos comunicamos. Podemos encontrar la solución en la asertividad.

Se trata de establecer una relación no jerárquica en un plano emocional de igualdad, no sentirse ni más ni menos que los demás. Parece obvio, pero ¿cuántas veces nos hacemos pequeños ante la posición, el poder o el carisma de alguien? ¿cuántas veces nos dirigimos a alguien con una superioridad, un autoridad que nadie nos ha concedido? Lo que buscamos es una relación adulto-adulto, sin paternalismo, sin dominación ni sumisión, de igual a igual.

Se trata de comunicar nuestra percepción o defender nuestros intereses respetando la percepción e intereses de los demás. Para esto es necesario legitimar al otro, asumir que para una misma realidad hay tantas percepciones como personas y todas son legítimas por igual. Podemos tratar de persuadir, influir, pero siempre desde el respeto. Se trata de no manipular ni ser manipulado.

Como dijo Aristóteles, “la virtud se encuentra en el término medio”, el estilo asertivo se encuentra en un termino medio entre un estil agresivo y un estilo pasivo. ¿Cómo es una persona asertiva?

Comunicación:

  • Clara, firme.
  • Escucha activa.
  • Huye de la ambigüedad.
  • Respuestas directas a la situación.
  • Tiende a pedir y solicitar.
  • Comienza las frases por “Pienso”, “Quiero”. Si me dices que te estoy engañando te lo puedo discutir, si me dices que te sientes engañado/a, eso nadie te lo puede discutir. No hablemos de cómo “las cosas son”, sólo de cómo las vemos, qué pensamos, qué sentimos, esto es legítimo e irrefutable.
  • Trata de involucrar a los demás: “Hagamos”; “¿Cómo podemos resolver esto?; “¿Qué piensas?”; “Te propongo”; “Vamos a…”.
  • Manos a la vista, movimientos pausados pero firmes, voz segura, postura de cercanía e interés. Actitud de escucha.

En la relación consigo mismo/a y con los demás, actitud:

  • Flexible, activa y proactiva, busca soluciones y oportunidades, busca resolver.
  • Basa su mensaje en autoconfianza, no en el poder.
  • Busca sentirse bien con los demás y consigo mismo/a.
  • Buen autoconocimiento y autocontrol.
  • Permite el error y lo percibe como una oportunidad para aprender.
Javier Ursua Bayona
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abril 8th, 2014

Conversaciones del líder-coach

Si tuviera que elegir un único aspecto que definiera al líder-coach en comparación con otros tipos de liderazgo, éste sería sus conversaciones. No tanto el contenido de éstas, si no el objetivo, el “para qué” de estas conversaciones.

Si por un momento te pido que pares a pensar en qué tipo de conversaciones deberías mantener con tu equipo y con los diferentes stakeholders para poner en marcha una acción concreta en la empresa, llevar a cabo un proyecto complejo o solucionar un problema en la organización muy probablemente hayan acudido a tu cabeza peticiones, ofertas y todas aquellas necesarias para coordinar adecuadamente las acciones a realizar. Es posible también, que hayas pensado en alguna conversación previa a éstas para valorar las diferentes acciones posibles antes de definir tu plan de acción.

Parece muy sencillo, tengo un reto ante mí, sé cómo solucionarlo y sé lo que debe hacer cada miembro del equipo. Es tan fácil cómo pedírselo y planificar quién y cuándo. Pero no siempre es así. Todas estas acciones no serán posibles si las personas implicadas no están abiertas a conversar sobre la coordinación de acciones. Y aquí es cuando entran en juego las habilidades de un líder-coach.

El líder-coach ha desarrollado su capacidad de escucha, tanto del lenguaje verbal como corporal. Ha aprendido a detectar cuando un “sí” no es tal, si no le acompaña el lenguaje verbal adecuado, si la persona que lo enuncia no está transmitiendo la emoción adecuada. Ha entendido que ante una situación como ésta no tiene sentido seguir adelante con el proyecto sin antes ayudar a las personas implicadas a sentir la emoción adecuada y comprometerse individualmente. El líder-coach no sólo sabe detectar la situación, si no que, además de dedicar el tiempo necesario de manera continua para conseguir una implicación constante del equipo, atiende de manera individualizada cualquier resistencia manteniendo la conversación necesaria para poder seguir coordinando acciones.

Y es que el líder-coach ha entendido que la empresa es una red de conversaciones capaces de crear un mundo compartido y un futuro común para sus miembros. La empresa es una historia compartida. Un proyecto es una historia compartida y si en un momento alguien duda del final que debe tener la historia, el líder-coach se sentará con esta persona a ayudarle a construir su papel dentro de la historia, un papel que tenga sentido para todos.

 

Olga Villacañas

 

 

 

 

 

 

 

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