marzo 11th, 2014

¿Pasión o compasión?

“La vida no entiende de intenciones, sólo de acciones. Si actúas, lo consigues; si no actúas, no. Punto”.

Esta frase extraída del libro Jugar con el corazón de Xesco Espar resonó en mi interior al leerla. De eso va la vida, de actuar.

A menudo, inmiscuidos como estamos en la superficialidad del día a día, nos olvidamos de lo efímera que es la vida. Hoy no voy a plantearme un cambio de profesión o si soy feliz tal como estoy viviendo, si me apasiona la vida que llevo, porque tengo que acabar de redactar el informe que me ha pedido el cliente, luego hay que llevar a mi hijo al dentista y de vuelta pasaré por el súper para hacer la compra de la semana. ¡Ah! ¿Qué no te parecen superficiales este tipo de cosas? Pues llámale cuestiones prácticas, pero no fundamentales. ¿O alguien se imagina en su lecho de muerte pensando que debería haber hecho mejor la lista del súper o haber arreglado los dientes de su hijo o haberle puesto más ganas a la redacción de aquel informe? ¡No! Imagínate en tu lecho de muerte ¿qué tipo de reflexiones te vendrían a la cabeza?

Vale, pues si sigues viviendo en la superficialidad, después no te quejes cuando te reúnas con los amigos para comentarles lo injusta que es la vida, cómo te machaca el jefe, lo horrible que ha sido la semana, la falta de muestras de cariño de tu pareja, o la monotonía de tu trabajo. Ya lo sé, somos humanos, todos caemos, aunque algunos mucho más que otros, pero lo importante no es no hacerlo sino conseguir salir cuanto antes de la queja y ACTUAR.

Dejar de un lado el “pobre de mí” requiere valentía, sí, pero aporta muchos beneficios y satisfacción. Aunque a veces, hace falta aprender a relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo de otra manera. No buscaremos ya la compasión, ni la nuestra ni la de los demás. Se trata de vivir la vida con pasión. Y quizá ése es el “único” cambio que necesites dar para que todo cambie. No es cuestión a veces de cambiar el entorno, el trabajo, etc. Cambia tú y cambiará el entorno.

Mis palabras pueden parecer frívolas y algunos estarán pensando que no es tan fácil cambiar. Nadie dice que sea fácil, pero es tu elección. Incluso en casos extremos, personas que han perdido a un hijo o con enfermedades graves, o que han quedado en una silla de ruedas para toda la vida. La vida está llena de ejemplos admirables de personas que incluso en las situaciones más difíciles llevan vidas más ricas y felices que otras personas que aparentemente lo tendrían todo para llevar la vida que quisieran. Es cuestión de ACTITUD. De ponerle pasión, en vez de compasión.

La próxima vez que te sorprendas quejándote o compadeciéndote de ti mismo pregúntate ¿qué parte de responsabilidad tengo yo en todo esto? ¿qué podría cambiar? Y después HAZLO. Conozco muchas personas que se pasan la vida haciendo planes de lo que harían si pudieran cambiar, incluso explicándolos a los cuatro vientos. Pues los planes no sirven de nada si no se ejecutan. Si no, volvamos de nuevo a esa imagen de nuestro lecho de muerte, ¿de qué sirvieron todos esos planes que no llevaste a cabo? Elige una vida y vívela. Y si no te gusta, lucha por cambiar aquello que no te guste. ¡Tú decides! ¿Qué guión quieres para tu vida?

¡Te deseo una feliz vida!

Olga Villacañas

 

 

Share on FacebookShare on LinkedInShare on Twitter+1
mayo 4th, 2012

Es tuyo todo lo que llevas en la mochila?

         La agotadora responsabilidad 150%

La palabra “responsabilidad” proviene del latín responsum y ésta a su vez del verbo respondere (responder). Se refiere a la capacidad de responder a las consecuencias de nuestros actos.  Y esta es la definición que a lo largo de la historia con unos matices u otros han dado de la palabra “responsabilidad” filósofos, lingüistas y juristas.

Mucho se habla de los irresponsables, aquellas personas que no se hacen cargo de las consecuencias de sus acciones. Pero lo que nos ocupa hoy es todo lo contrario. A lo largo de mi vida he encontrado no pocas personas con un sentido de la responsabilidad que traspasa la frontera de sus propias acciones y se responsabiliza de las de los otros. Estas personas se hacen cargo de aspectos tan poco controlables por su parte como sacar a flote la empresa, la felicidad de su pareja o de que sus hijos vayan por el buen camino. A simple vista todas ellas pueden parecer responsabilidad nuestra, pero hace falta matizar y renombrarlas para que de verdad estén en nuestras manos y no escapen más allá de lo controlable por uno mismo.

Por ejemplo, puedo hacer todo lo que está en mis manos para sacar a flote la empresa, y soy responsable de hacer todo lo que está en mis manos para conseguirlo, aplicando mi responsabilidad al 100%. Pero no podré cambiar la situación del entorno ni la reducción del consumo de los hogares y las empresas ni las subidas de impuestos. Si lo comparamos con un DAFO, diríamos que soy responsable de mis fortalezas y debilidades, pero no me puedo responsabilizar de que haya menos oportunidades que amenazas. Tan sólo puedo responsabilizarme de buscar entornos más favorables o de adaptarme al entorno actual.

En las relaciones, tanto personales como laborales, se repite este modelo con frecuencia. Una persona puede hacer todo lo posible para agradar a otra, pero no es responsabilidad suya la felicidad de esa persona ni incluso tan sólo llegar a agradarla. Nadie puede ser del agrado de todo el mundo y nos sería de utilidad aceptar que no tenemos lo que otra persona busca o que tiene razones ajenas a nosotros para no ser feliz.

Aunque parezca sencillo a simple vista, muchas personas se cargan pesadas mochilas a los hombros responsabilizándose y, en el peor de los casos, culpabilizándose, de lo que queda fuera de su radio de acción (responsabilidad 150%). Como si de superman o superwoman se tratasen intentan cambiar el mundo con una percepción de mundo ideal para ellos y desgastándose en el intento de cambiar algo que no depende de ellos y que queda fuera de su alcance.

Les invito a una última reflexión. Cuando me responsabilizo al 150% ¿me he preguntado si ese es el mundo que los otros están deseando obtener?

Olga Villacañas Beades

Share on FacebookShare on LinkedInShare on Twitter+1
This work is licensed under GPL - 2009 | Powered by Wordpress using the theme aav1